Es el caso de la secretaria personal de Hitler, Traed Jungla, en cuya experiencia narrada en el libro “Hasta el último momento” se basa en parte el film.
Es una obra coral, con multitud de personajes, en parte al estilo de grandes films bélicos como “Un puente lejano” pero de un tono mucho más crudo y apocalíptico. Una miríada de personajes, algunos intentando mantener la dignidad dentro del caos (el médico de las SS) y otros auténticamente repulsivos (El matrimonio Goebbles) que encarnan la maldad, el fanatismo y la falta de compasión más absolutos. También se nos refleja el abismo que se abre a los pies de un pueblo alemán que sufre las consecuencias de la absoluta locura de su líder, creyendo que, a pesar de que el desastre llama a sus puertas, su Furher llegará en un caballo blanco para salvarles. Los realistas, por supuesto, aquellos que saben que ha llegado el fin, son rechazados e incluso exterminados.Y por supuesto, como centro gravitatorio, está Adolf Hitler.
Bruno Ganz exuda al personaje de una forma admirable por todos los poros de su piel, construyendo una composición soberbia, imitando cada uno de sus temblores y sus tics. Es también descrito como una persona que se aleja de la realidad de su derrota, que tiene elementos de humanidad que evitan que caiga en la mera caricatura que hubiera significado su simple presentación como ser maligno y personificación del mal.
Una gran película en la que el único problema que se percibe durante su largo metraje es que, por su tono de clausura, de fin, de cierre de una terrible época, nos da la impresión durante todo el metraje de que el film se va a acabar en cualquier momento. También se puede ver como un error el hecho de que nos sea arrebatada la visión de la muerte de los matrimonios Hitler y Goebbles y sin embargo se nos muestre con todo lujo de detalles la muerte de los inocentes.
Al fin y al cabo, el cine casi siempre ha preferido reflejar en las películas la muerte del mal, para calmar el alma del espectador. Algo que, al parecer, no ambiciona el realizador de “El Hundimiento”, sino que prefiere dejar a este con el amargo recuerdo de una de las etapas más vergonzosas para la raza humana.
Es una obra coral, con multitud de personajes, en parte al estilo de grandes films bélicos como “Un puente lejano” pero de un tono mucho más crudo y apocalíptico. Una miríada de personajes, algunos intentando mantener la dignidad dentro del caos (el médico de las SS) y otros auténticamente repulsivos (El matrimonio Goebbles) que encarnan la maldad, el fanatismo y la falta de compasión más absolutos. También se nos refleja el abismo que se abre a los pies de un pueblo alemán que sufre las consecuencias de la absoluta locura de su líder, creyendo que, a pesar de que el desastre llama a sus puertas, su Furher llegará en un caballo blanco para salvarles. Los realistas, por supuesto, aquellos que saben que ha llegado el fin, son rechazados e incluso exterminados.Y por supuesto, como centro gravitatorio, está Adolf Hitler.
Bruno Ganz exuda al personaje de una forma admirable por todos los poros de su piel, construyendo una composición soberbia, imitando cada uno de sus temblores y sus tics. Es también descrito como una persona que se aleja de la realidad de su derrota, que tiene elementos de humanidad que evitan que caiga en la mera caricatura que hubiera significado su simple presentación como ser maligno y personificación del mal.
Una gran película en la que el único problema que se percibe durante su largo metraje es que, por su tono de clausura, de fin, de cierre de una terrible época, nos da la impresión durante todo el metraje de que el film se va a acabar en cualquier momento. También se puede ver como un error el hecho de que nos sea arrebatada la visión de la muerte de los matrimonios Hitler y Goebbles y sin embargo se nos muestre con todo lujo de detalles la muerte de los inocentes.
Al fin y al cabo, el cine casi siempre ha preferido reflejar en las películas la muerte del mal, para calmar el alma del espectador. Algo que, al parecer, no ambiciona el realizador de “El Hundimiento”, sino que prefiere dejar a este con el amargo recuerdo de una de las etapas más vergonzosas para la raza humana.
Jose Luis y Noelia.
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